La reflexión de Raúl en este post me resulta cercana tanto en la forma como en el fondo. Yo mismo me la he hecho recientemente.
Desde el punto de vista del “ascendido” uno de los aspectos que se consideran es que es prácticamente la única manera de ganar más dinero en la mayoría de las organizaciones. Y, claro, money is money. Si en ese momento tu capacitación para el nuevo puesto es escasa siempre se piensa que con el tiempo la alcanzarás por unos medios (propios) u otros (ayuda de la organización). A veces pasa y a veces no.
Cuando no pasa todo el mundo pierde, eso está claro. Pierde la organización en cuanto a que ha perdido a un puesto/empleado de calidad y una buena oportunidad de encontrar a una persona adecuada para el puesto superior. También pierde el empleado, ya que pasa de estar motivado y saber que hace bien su trabajo, a sentirse agobiado por un puesto que sólo quería por el aumento del salario y pocas cosas más.
¿Cómo se pueden evitar este tipo de situaciones?
Atención: La palabra que viene a continuación puede herir la sensibilidad
SINCERIDAD
Tanto por parte del empleador como del empleado. Ante un posible ascenso hay que dialogar abierta y sinceramente poniendo sobre la mesa el porque del ascenso, la situación que pretende mejorar/corregir/premiar y que se espera del empleado en el nuevo puesto. Quizás de esta forma nadie se lleve sorpresas desagradables.

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Ene 21, 2008 at 21:22:34
Sinceridad?????? ja, ja, ja….. que me troncho…. eso en la vida lo veremos….siempre fallará alguna de las partes… valor por defecto: todos vacilan. Uno dice lo que quiere oir el otro y el otro dice lo que quiere decir el uno.
No le veo a mi jefe, por poner un ejemplo, siendo “sincero” conmigo…jua jua jua…. y…. quizás esto te lleve a que, aunque uno sea sincero, el resto te haga llegar a no serlo; al final, todos entran en el juego y aprendes a sobrevivir y sobrelleverlo. Uf!!! Chemi, no me hagas pensar mucho en esto que luego se me va la cebolleta (más).